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El primer androide espacial

C3PO el robot humanoide de "La Guerra de Las Galaxias", un clásico entre los androides de ciencia ficción

A nadie le resulta extraño relacionar robots humanoides con el espacio. Hemos visto en el cine y leído en la literatura muchas historias en las que los protagonistas eran humanoides cibernéticos. Por ello, quizás no nos extrañe ver uno de estos sofisticados ingenios a bordo de una nave espacial. Eso ya no será ficción gracias al robot R2 (Robonauta 2) que viajará, bien embalado, en el que será el último vuelo del transbordador Discovery hasta la Estación Espacial Internacional. En su nuevo destino se convertirá en un tripulante permanente que dará la bienvenida a todos los astronautas.

Este androide se compone de una parte superior formada por la cabeza el tronco y las extremidades superiores. Cada mano está dotada de 4 dedos y un pulgar con detectores de fuerza y temperatura. Con un dedo puede ejercer una fuerza de 2,5 kg y con un brazo levantar 10 kilos. Pesa 160 kilos y está equipado con 350 sensores, muchos de ellos en la cabeza. Además contiene 30 procesadores y cámaras de infrarrojos y estereoscópicas. Las zonas de rotación permiten que el androide pueda moverse de manera muy variada facilitando las labores que tendrá que realizar. El “cerebro” que coordina al robot se halla en el estómago. De momento, R2 se limitará a efectuar actividades bastante rutinarias hasta ahora hechas por los astronautas.

El robot Ha sido diseñado para trabajar anclado al brazo de la estación espacial y realizar actividades manuales de gran precisión en el exterior. Será controlado por un humano desde dentro de la estación o desde el Centro de Control de la NASA en Houston. La máquina interaccionará con su controlador de tal manera que ésta se convertirá en una extensión del mismo. La realidad virtual unirá a ser humano y a máquina sincronizando los movimientos de ambos y trasladando al humano las “sensaciones” del robot.
La NASA, en colaboración con General Motor ha desarrollado el ingenio, tras 15 años de investigación. Este es el primer modelo que se pone a prueba, pero ya hay otros en la recámara cuyos objetivos podrían ser más ambiciosos y complejos. Quien sabe si la robótica no terminará por desplazar totalmente al hombre en la mayoría de los viajes espaciales o al menos, serán unos fieles compañeros en las aventuras espaciales. De momento, R2 nos supera en visión (mucho más precisa y extensa), sentidos (tiene un sonar con el que seguir objetos en movimiento, además capta radiaciones infrarrojas) y la capacidad de trabajar en ambientes muy hostiles durante el tiempo que le permitan sus baterías. Además, también cuenta con la capacidad de tener una cierta autonomía y aprendizaje lo que le permite actuar de manera independiente en trabajos rutinarios sin necesidad de supervisión, igual que si fuera una persona.
En el taller esperan su finalización los nuevos diseños que añadirán más prestaciones al modelo R2. El inmediato sucesor, R3, tiene piernas con las que poder desplazarse en cualquier tipo de terreno terrestre o extraterrestre. También es posible adaptarle otro tipo de medios de locomoción como ruedas.
El comienzo de la nueva era de los robonautas pasa por este Yuri Gagarin cibernético. De los resultados y confianza que se gane R2 entre los humanos dependerá la historia de los futuros androides espaciales.

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