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Los rusos esperan acabar con el gafe marciano

Rusia lo vuelve a intentar después de 15 años y varios fracasos en sus proyectos (antes dentro de la URSS) de alcanzar el planeta prohibido o una de sus lunas. A pesar del color de Marte, todo un símbolo para la exrepública comunista, los rusos no han logrado situar nada con éxito allá.

Fobos

Hoy tienen una buena oportunidad para empezar a quitarse de encima el historial de fracasos lanzando una de las misiones interplanetarias más ambiciosas de las últimas décadas. La misión se ha ido retrasando bastante hasta que se ha llevado a cabo (a los rusos parece que no les está afectando lo de la crisis mundial).

Phobos-Grunt

A pesar del historial, la agencia espacial rusa no se ha limitado a diseñar una sencilla sonda que logre orbitar alrededor de Marte. El objetivo principal de la misión Phobos-Grunt es el de posar una nave en la superficie del satélite Fobos y, ojo al dato, regresar a la Tierra. De esta manera, Rusia entraría por la puerta grande en el club de países (Estados Unidos y la Unión Europea)  que han situado algún ingenio robótico, sano y salvo, en  el Planeta Rojo o en sus inmediaciones (solo EEUU ha puesto una pica sobre la superficie marciana; si Rusia consigue situar con éxito las 5 estaciones filandesas NetMet en la superficie de Marte pasará a ser el segundo país capaz de recoger datos científicos desde allí).

China, que últimamente está pegando un estirón espectacular en la exploración  espacial, también se quiere incorporar al club y por ello se ha unido a la misión Phobos-Grunt con el pequeño satélite Yinghou-1 que se separará de la nave nodriza para orbitar alrededor de Marte.

Camino hacia el éxito

En realidad, este complejo proyecto aeroespacial pretende convertirse en la presentación de la nueva presencia rusa en el espacio en las próximas décadas. Hasta ahora, tras la caída de la Unión Soviética, Rusia ha tenido un papel destacado en el lanzamiento de satélites en el espacio cercano y en viajes tripulados. Quizás les haya interesado centrarse en estos campos por su alta rentabilidad económica. Sin duda, tiene potencial para eso y mucho más.

Ahora que la NASA atraviesa por un estado algo incierto, al igual que EEUU, Rusia en una inteligente política de colaboración con la UE, China y también Estados Unidos, podría liderar la exploración del Sistema Solar en la primera mitad del siglo XXI.

Fobos o un asteroide sedentario

La historia de Fobos, uno de los satélites de Marte, es la de un errante meteorito, quizás procedente del Cinturón de Asteroides, que fue capturado por el campo gravitatorio marciano. Luego, material del planeta eyectado hacia el espacio por el bombardeo de meteoritos que fueron cayendo durante miles de millones de años sobre Marte,  recubrió Fobos.

El hecho de que en Fobos se pueda encontrar restos de suelo marciano añade más interés a esta misión que, recordemos, tendrá la finalidad principal de traer a la Tierra muestras recogidas in situ. De esta manera, si todo transcurre como se ha previsto, los científicos podrían tener en sus manos la mejor manera de conocer Marte. Los rusos, tan prácticos en el espacio, se adelantarían así a los estadounidenses en el análisis de la composición del suelo marciano y solamente con una misión. La diferencia de inversión de dinero entre lo realizado por la NASA en los últimos 20 años de exploración marciana y la hecha ahora por Rusia sería, en caso de cumplirse las expectativas en la comparación de resultados científicos, grande. Para el futuro la NASA tiene previsto gastarse 8500 millones de dólares frente a  136 millones que ha costado Phobos-Grunt, para hacer algo parecido en una misión de tres etapas.

Renovando el pasado

La nave está inspirada en los ingenios robóticos soviéticos enviados en los 70 a la Luna que volvieron a la Tierra tras alunizar y recoger muestras de rocas. Sin embargo, casi todos los instrumentos son de reciente creación, al igual que el diseño de la nave.

Diseño de Phobos-Grunt

Tras los último intentos fallidos con las anteriores sondas Phobos 1 y 2 en 1988 y  Mars 96  1996, esta noche a las 20:16 UTC, Rusia retoma su difícil camino hacia Marte con la renovada Phobos que saldrá, si no surgen imprevistos, desde el cosmódromo de Baikonur. El reto es de los más emocionantes y arriesgados que han tenido lugar en el espacio.

Si Phobos-Grunt sale vivo del lanzamiento y no se desvía del objetivo final, alcanzará Marte en octubre de 2012.  Unas pocas semanas más tarde se posará sobre Fobos. Allí permanecerá unos años esperando que la distancia entre la Tierra y Marte vuelva a ser lo suficientemente pequeña para iniciar el viaje de regreso. En el año 2014, volverá a nuestro planeta transportando las muestras recogidas en Fobos.

Pequeños cosmonautas 

A bordo de la nave viajarán unos pequeños microorganismos que regresarán a la Tierra tras permanecer 3 años en el espacio. Esta parte de la misión llamada Phobos Life  pretende  conocer como la vida puede ser capaz de saltar de un planeta a otro por medio de los meteoritos.

Semillas de Arabidopsis thaliana. Esta especie de planta ha resistido el viaje de ida y vuelta a la Luna dentro de las naves Apolo.

Pyrococcus furiosus. Bacteria que vive en fumarolas submarinas en las que la temperatura del agua es de 100 ºC. Su resistencia a las altas temperaturas podría ser importante si muere el resto de la tripulación de microorganismos cuando la nave se sobrecaliente en su regreso a la Tierra.

Los tartígrados u osos de agua. Pertenecen al reino animal y son muy resistentes a condiciones de temperaturas cercanas al cero absoluto, ausencia de agua, presiones enormes o el vacío. Se ha probado su resistencia a las radiaciones y al ambiente espacial. Alcanzan un tamaño máximo de 1,5 milímetros de longitud.

Deinococcus radiodurans. Bacteria extremófila capaz de resistir a condiciones muy duras. Es el ser vivo conocido más resistentes al daño producido por las radiaciones. Su secreto se encuentra en la enorme capacidad que tiene para reparar el ADN dañado.

Saccharomycces cerevisiae, hongo de la levadura.

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  1. 17 diciembre 2011 en 10:52

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